domingo, 30 de marzo de 2014

EL ENCUENTRO DEL ESPAÑOL PABLO CARRERA CON EL PATRIOTA FRANCISCO MACHUCA EN LAS ALTURAS DE MATASIETE Diálogo en verso. Escrito en 1817 (de Gaspar Marcano)

EL ENCUENTRO DEL ESPAÑOL PABLO CARRERA CON EL PATRIOTA FRANCISCO MACHUCA EN LAS ALTURAS DE MATASIETE Diálogo en verso. Escrito en 1817 Gaspar Marcano Gaspar Melchor Marcano Boadas (San Juan Bautista, Estado Nueva Esparta, 5 de enero de 1781 - Maracaibo, Estado Zulia, 1821) fue un oficial del ejército venezolano en la guerra de independencia, abogado, político, congresista y poeta. Hijo de Juan Jacinto Marcano y Micaela Boadas. Se graduó en 1807 de bachiller en los dos derechos (pontificio y canónigo) en la Universidad de Caracas, donde se licenciaría más tarde. A raíz de los sucesos del 19 de abril se une a la causa republicana. Al caer la Primera República (julio de 1812), emigra a la isla de Trinidad a bordo del bergantín Botón de Rosa capitaneado por Juan Bautista Bideau, en el cual viajaron, además, Francisco Marcano, el presbítero Domingo Bruzual y otros patriotas. Asistió a la asamblea que se realizó el 12 de enero de 1813 en el islote de Chacachacare, y presidió el coronel Santiago Mariño, y cuyo propósito fue la ejecución de la expedición sobre las costas orientales de Venezuela. Participó en las operaciones militares que liberaron las provincias de Cumaná y Barcelona (actuales estados Anzoátegui, Monagas y Sucre). Al caer la Segunda República en diciembre de 1814, vuelve a la isla de Margarita donde el 8 de enero de 1815 una Junta de Notables le confía el gobierno político en un triunvirato con Juan Antonio Silva y Juan Miguel Lares, y aclama a Juan Bautista Arismendi «Comandante General de todas las Fuerzas de Mar y Tierra» como respuesta a la amenaza que por conducto del sacerdote José Ambrosio Llamozas, les hiciera el jefe realista Francisco Tomás Morales que se encontraba estacionado con sus tropas en Cumaná. Cuando arriba a la isla el general Pablo Morillo con su ejército expedicionario, Marcano junto con los demás triunviros se retira a su casa acogiéndose a la amnistía otorgada por el jefe español. El 8 de mayo de 1816, en la Villa del Norte (hoy Santa Ana), Simón Bolívar, le confirió el rango de capitán efectivo de caballería. Encontrándose en Güiria intervino el 22 de agosto del mismo año para mediar en el altercado que sostuvieron Bolívar y José Francisco Bermúdez. En 1817, residiendo en Trinidad tuvo conocimiento de la invasión que pensaba hacer Morillo a la isla, por lo que decide volver para incorporarse a los defensores. Finalmente Morillo, tras haber incorporado en Cumaná la división del coronel José de Canterac recién llegada de España, invade Margarita el 14 de julio. Antes de salir de Trinidad, Marcano prometió a su amigo Manuel José Ribas que le relataría sus «aventuras en Margarita». Así lo hizo, al escribirle 4 cartas en octavas reales, las cuales forman un poema descriptivo de las operaciones cuyo centro lo constituye la batalla de Matasiete (31.7.1817), victoria de los republicanos, mandados por el coronel Francisco Esteban Gómez, contra los realistas bajo el mando del general Morillo. En 1818 Marcano ingresa a la recién organizada Corte del Vicealmirantazgo de la Villa del Norte como asesor, y cuyo presidente era Arismendi. Asiste al Congreso de Angostura reunido el 15 de febrero de 1819, como representante de la provincia de Margarita. Se pronuncia junto al diputado Domingo Alzuru, contra la propuesta de un Senado vitalicio, contenido en la Constitución de la República, presentada al Congreso por Simón Bolívar. En junio del mismo año después de pedir licencia viaja a Trinidad y luego a Margarita donde se desempeña en 1820 como secretario y asesor del general Arismendi. En 1821 asiste como diputado suplente a la instalación del Congreso de Cúcuta. En las sesiones del Congreso abogo por una Constitución Federal. De ahí parte a Maracaibo donde fallece poco después. EL ENCUENTRO del español Pablo Carrera y del patriota Francisco Machuca en las alturas de Matasiete en la Isla de Margarita, después de la retirada del General Pablo Morillo, en forma de Diálogo. ---------------- CARRERA.- ¡Gracias al cielo! que en este áspero camino sin saber de mi destino llego á encontrar un consuelo. MACHUCA.- ¿Qué dices hombre sin seso que pareces español? ¡Consuelo! Por ese sol que has de perder el pescueso. CARRERA.- ¿Pues que, te hize algún daño? MACHUCA.- Ahora te lo diré; este sable que amolé te mostrará tu engaño. CARRERA.- Oyeme, no te atropelles yo te contaré mil cosas mui útiles y graciosas antes que tu opinión selles. MACHUCA.- ¿Qué opinión? yo soy Patriota. CARRERA.- Lo sé: y yo Cachupin, un desgraciado, por fin, que salí de una derrota. MACHUCA.- Esplícate, que son muchas las que se cuentan hoy día. CARRERA.- Te juro por vida mía, pero advierto que me escuchas. Soy yo pues Pablo Carrera, ó bien soy Carrera Pablo que se está entregando al Diablo aunque no es la vez primera. Soy un quidan, un qualquiera que con astucia y con maña conseguí en la madre España de valiente gran renombre y me enviaron por que asombre á la presente campaña. MACHUCA.- Muy bien te sopla la vena, ya te diré quien soy yo: Soy Francisco el que nació por exemplo en Cartagena: soy aquel que á tierra agena jamás me meto á estafar: soy el que ha de machucar al Español. CARRERA.- Berengena! Atiende si te he ofendido en demostrarte quien soy; mas no lo diré, y ya voy á contar lo prometido! Yo vine aquí con Morillo, digo, con mi General, en la Espedicion Naval temeroso de un banquillo. Luego pasé á Cartagena: de allí el Reyno atravesamos y todo lo aventuramos á Dios la depare buena. Vine después á Caracas… MACHUCA.- Pero que te sucedió en el camino que nó me dices algo matraca? CARRERA.- Pues como digo, es el caso, que un tal Paez, un monton en maza ó en pelotón nos estorbaban el paso, y en partidas de guerrillas casi nos hacían astillas en cavallos tan veloces y mordiscones y coces y con ciertas cucharillas, de tal suerte que el caudillo ese General Morillo ya llamaba al Diablo á voces. MACHUCA.- Y qué tropa conducia tu Xefe quando los nuestros no tenían ni cabestros para amarrar sus caballos? Ademas, son unos payos y gente sin disciplina ¿Cómo sucedió esa ruina? CARRERA.- Yo no sé dar bien razon, por que siempre de soslayo andaba en qualquier acción y corria como un rayo al ver nuestra perdición. MACHUCA.- Con que es decir que salieron, ó mas bien que los echaron diga que ustedes huyeron del Reyno, y se refugiaron á Caracas, lindo chiste! CARRERA.- Eso no, señor Machuca, que el Reyno quedó tranquilo, mi General, qual Camilo lo salvó. MACHUCA.- Toma tu yuca, ya yo sé que lo salvó pues estando en movimiento de un salto acá se pasó huyendo del rompimiento. CARRERA.- Algo hay de eso, pero, fué la causa porque ahorcó mucha gente, y fuciló otros tantos, mas no sé. MACHUCA.- Qué has de saber valadí enredador, embustero, por quitarles el dinero conque te pagan á ti. CARRERA.- A mí? en promesa y en voto, ¿no me miras como estoy, todo sucio y todo roto? MACHUCA.- Serás algun calavera. CARRERA.- Yo soy bueno, y soy maluco ¿que dirías quando vieras tantos criollos de gualluco? MACHUCA.- Pero, al fin cuenta tu ruta, Y quanto dinero has traido. CARRERA.- Yo no he comido esa fruta aunque á veces la he cogido. MACHUCA.- Por qué? ¿quién te lo pribaba? CARRERA.- Morillo que no dexaba hacer baza á ningún pobre, aunque el real fuese de cobre, para el Rey lo reclutaba. MACHUCA.- Entonces porque se vino quando en Santa Fe hay tanto oro? CARRERA.- Por sacarle el lance al toro, por escusar un encuentro con los Patriotas que llaman llaneros de Tierra adentro. MACHUCA.- Cuidado que ya resbalas, ya escampa, sigue tu cuento, y confiesa que las balas y la lanza es tu escarmiento. CARRERA.- Sigo desde este momento. Despues de tantos caminos, mejor diré, desatinos, para colmar mi tormento, se propuso un armamento, un gran tren, un aparato con el fin de que en un rato, según la orden escrita, destruir la Margarita tal como un raton el gato. MACHUCA.- Y quanta gente dispuso Morillo para esta empresa? CARRERA.- Te dá dolor de caveza, pero amigo yo me acuso que completé setecientos sobre dos mil que embarcó, y el refuerzo que llegó después del primer ensayo digo, del primer desmayo, evaquacion, y otros males que del quince en los Varales le atacaron tan valientes que á veces crugia los dientes y decía: ay de mis reales! MACHUCA.- Con que dos mil setecientos desembarcó Su Excelencia? CARRERA.- Amigo, tiempo y paciencia para contar estos cuentos: protesto que mis intentos no son de infundir terror, menos de darle valor á los acontecimientos: mi Machuca, no te asombres, Morillo á esta pobrecita á esta infeliz Margarita atacó con tres mil hombres. Y mil también la Marina, de siete Buques mayores y quince de los menores. MACHUCA.- Oh! que gente tan cochina conque los come gallina también saltaron á tierra? CARRERA.- En diciendo España cierra todo el mundo entra en combate. MACHUCA.- Y quando dicen Vuate? CARRERA.- Primero Morillo aferra. MACHUCA.- No hables de tu General, Carrera, que aunque malo es, como tú no eres frances ni del país natural siempre lo tendrán á mal. CARRERA.- Amigo, por Jesucristo, que muero por la verdad y hablando con claridad aquí estoy si no me has visto. Voy á contar por menudo todo lo que sucedió desde que desembarcó mi General campanudo; mas te quiero preguntar si por esta confesión he de merecer perdón, ó si me habrán de matar. MACHUCA.- Mi amigo, quando un patriota compromete su palabra aunque el Infierno se le abra derrama la última gota antes que á ella faltar. CARRERA.- Luego puedo yo confiar en qué me salvas la vida? MACHUCA.- El Gobierno es quien liquida esas cosas de Justicia; acá en mi mucha impericia sé que yo no puedo hacer mejor diré, prometer, lo que no puedo cumplir: él lo debe decidir y entonces está seguro. CARRERA.- Es el lance expuesto y duro. Yo me temo algún fracaso. MACHUCA.- Te sacaré del apuro pero oye este latigazo. Si como tú por desgracia hubiera caído en tus manos alguno de mis hermanos sin andar con mas rodeos en los campos eliséos ó en otros mas lexanos a esta hora estaría, que digo yo, en esta hora menos que una cantimplora en manos de un español presumo que duraría, esto es cuando tiene romo: quiero decir asesino que ustedes ni por asomo respetan la cristiandad ni tampoco el Ser Divino: que en medio de sus carreras jamas dexan de ser fieras que oprimen la humanidad. Dime, furia del Averno indigno de la existencia destructor de la inocencia, tentador del Dios eterno. ¿Dónde aprendiste malvado á ser asesino y cruel? ¿Podría sufrir el papel delitos que has perpetrado? ¿Por que habeis asaetado? ¿Por qué habéis hecho pedazos á un niño, que entre los brazos de su madre, ¡oh tiranía! se hospedaba y acogía? ¿Por qué vivo sepultar en la arena de caveza á un infante ¡qué terneza de quien va á pacificar! CARRERA.- No nos salgamos del texto ni andemos con episodios, quando me oigas, apuesto que se acabarán los odios, el rencor, y la venganza. MACHUCA.- Quando Astrea la balanza incline de la justicia: continúa sin malicia, que hay peligro en la tardanza. CARRERA.- Habiendo llegado á Coche estubimos aguardando segun quiero hacer memoria si alguno de vuestro bando escribía ó se pasaba y se hablaba á troche y moche acerca de la Victoria que conseguir esperaba: unos daban quatro horas de término en campo raso. MACHUCA.- Esos tendrían cantimploras. CARRERA.- Otros decían el lazo se ha puesto tan bien armado que el mas sacre, el mas taimado, el mas experto, el mas vivo, en la trampa ha de espirar y por fin no ha de quedar en Margarita ni un chivo. MACHUCA.- Jesús de gente tan braba! CARRERA.- Allí qualquiera ladraba, pero siempre se creía que alguno se pasaría. Al fin viendo un gran silencio y que ninguno venía se creyó, segun yo pienso, que la Isla estaba sola, ó al menos con poca gente, y salimos velosmente á tomarla, por la cola: fondeamos en el Guamache: aquí manche yo al que manche desembarcamos en Tierra con tanta facilidad que se juzgó á la verdad nadie nos haría la guerra; pero al marchar ¡Dios eterno! que comienza el tiroteo estoy vivo, y no lo creo parecía el mismo Infierno: maldixe al vientre materno, la hora en que había nacido y al verme tan mal parido, quiero decir, desgraciado, entre espinas enredado, ignorando los senderos sin encontrar compañeros, de sed y hambre acosado llamaba en favor la muerte. MACHUCA.- Amigo, feliz tu suerte, que si siguen ese día en la sepultura fría estubieran quasi todos, pues nuestra Caballería buscó diversos recodos por destruir la Infantería de tus hermanos los Godos. CARRERA.- Toma, pues á duras penas, si no formamos el quadro quedan las quebradas llenas, y por fin siempre murieron ciento cesenta soldados y unos doscientos que hirieron, que á la Guayra remitieron y estaran tambien salados. MACHUCA.- Y Morillo que decía? CARRERA.- Ya casi se arrepentía y mirando á todos lados gritaba, listo el vigía. MACHUCA.- Pero, despues de la accion? CARRERA.- Se puso á hacer oracion. MACHUCA.- Y quando la retirada que hizimos por darle espuela, desocupando la vela y yéndonos á las cimas? CARRERA.- Tu pareces que criticas á mi General por tonto: el formó el quadro de pronto en esa ocasion que indicas. MACHUCA.- Es que entre quadros, martillo, converciones, diagonales, fué batido en los Varales vuestro General Morillo? CARRERA.- No fue batido en verdad, sino mas bien sorprendido por una casualidad en que no había discurrido. MACHUCA.- Como ¿quien lo sorprendió? CARRERA.- Des que el Gobierno salió se dixo por Cumaná que no había quedado acá uno que no se embarcó. Así pues, se apresuró y como quien entra á obscuras en un Palacio ó Convento que del sale á penas duras le salió su penzamiento y vió que no están maduras. MACHUCA.- Así decía la Zorra quando no pudo alcanzár las uvas para mascar, y esta frase no se borra para el que publique ley de destruir la Margarita. CARRERA.- Eso es lo que solicita, y lo que ha mandado el Rey, pues que envió á Canterat como á rayo fulminante, no diera un paso adelante sin que antes la destruyera; mas no sé si cumplirá, y vaya ese cacho fuera. MACHUCA.- Ahora pregunto yó si el con Morillo corrió; quando el Rey haga los cargos á esos malditos amargos, que contestarán entonces? CARRERA.- Dirán: que ardientes los bronces les hacían mil extragos, y allá con pretestos vagos honestarán su carrera. MACHUCA.- Si á los dos se les pusiera como á Morales, y á Real que al uno por el Juncál y al otro por retirarse los puso el á refrescarse, presos en Puerto Cavello, el Morillo escarmentase; pero amigo, así va ello. CARRERA.- Se pierden ambas Españas. MACHUCA.- Cuéntame al fin tus campañas, pronto, pronto, que no quiero darte mas conversacion. CARRERA.- En aquella grande accion recibimos tanto cuero, que nadie penzó vivir. MACHUCA.- Y Morillo antes de huir, que disposiciones daba? CARRERA.- Desde el cerro nos gritaba: seguir a la bayoneta, y como á niños de teta, de lo alto nos exortaba. MACHUCA.- Pero el jamas se baxaba. CARRERA.- Por el contrario, subía. MACHUCA.- Desde acá se percibía ese soberbio español con un grande parasol. CARRERA.- Sí, yo también lo veía en lo último de la altura. MACHUCA.- Y por que esa criatura es tan amante á los cerros? CARRERA.- Porque en el llano hay cencerros, que molestan las costillas, hay lanzas, ó cucharillas que hacen sumbar las canillas, esto es, correr al mas guapo, huyendo como un gazapo hasta coger las Antillas. MACHUCA.- Luego Morillo, el guerrero que en invierno, ni en verano le gusta andar por el llano, le llamaremos cerrero. CARRERA.- Cada qual tiene su pero, á el le agrada andar por alto y si pudiera de un salto, pasar todas las llanuras, Morillo por las alturas siempre fuera vencedor. MACHUCA.- Déxalo con su terror y con su miedo inoportuno; ¿tu hablabas del treinta y uno? CARRERA.- Yó hablo de Matasiete, de aquella accion que el ribete tenía de deciciba, quando Morillo de arriba, digo del cerro, hizo frente: quando salimos de noche por entre tantas espinas, que á no ser las guías finas vamos á parar á Coche. MACHUCA.- Y tu no oiste decir ni en esa Isla, ni en Cuagua, si el tapasol ó paragua es bueno para reñir? por que es preciso se escriba, si esta es arma defenciva ó es ayuda para huír. CARRERA.- Ofenciba debe ser, supuesto que el la cargaba, y se le vino a perder el día que se retiraba. MACHUCA.- Luego, perdió el quitasol? CARRERA.- Y por poco pierde el juicio, pues á auxilio de un farol salimos del precipicio. MACHUCA.- Y mucha gente murió? CARRERA.- Quatrocientos poco mas. MACHUCA.- Que los lleve Barrabás. CARRERA.- Ya de eso estoy libre yó. MACHUCA.- Y quando vino á Juan Griego traxo Morillo paragua? CARRERA.- No: si un hico de majagua; pero quando cesó el fuego se embarcó qual el Manchego en aquel barco encantado. MACHUCA.- Pero al fin, el há ganado este combate sangriento? CARRERA.- No ha quedado muy contento: ganó, y salió derrotado, por que perdió mucha gente, tanto infeliz inocente, que acá traen engañado con el cebo y la esperanza de conseguir su fortuna, y si acaso encuentra alguna, es una bala, una lanza. MACHUCA.- Eso es morir por su ley. CARRERA.- O mas bien ser suicida, puesto se pierde la vida para sostener al Rey. MACHUCA.- Me pareces desleal. CARRERA.- Amigo, yo te confieso, no por que me miro preso, que yó soy muy liberal, amante á la independencia, muy opuesto á la Regencia y de Morillo rival. MACHUCA.- Pues háblame con franquesa, que hacía esa buena piesa, con quemar empalisadas, casas viejas y corrales, cortar árboles frutales en los Pueblos, retiradas? CARRERA.- Para ostentar su podér y por que no hay confianza, según va viendo la danza, en volver á poseer. MACHUCA.- Con que para tu conciencia, el saldrá de Venezuela. CARRERA.- Y si vá á España que vuela la vacilante Excelencia; por que habiendo prometido arrasar la Isla en quantro días, con tantas algaravías, salió al fin tan deslucido, que dicen: “que no hay Patriota, “Inglés, Francés ni Español, “que desde que sale el sol “no haga á Morillo chacota; “con el juegan la pelota, “y el pobre perro no ladra, “á Pardo diz que le agrada “el ver la ingente persona “corrido como una mona, “con su Exercito y Esquadra.” MACHUCA.- Dicen mas, que por no oir á Pardo con tanta flema, quando se habla de la quema á carcaxadas reír, del tiro se fue á Caracas, fingiendo se le llamaba y con las partes más flacas vengó el furor que llebaba, ahorcando setecientos hombres, mujeres y niños. CARRERA.- El hace de esos cariños y usa de esos fingimientos para sanear su conducta. MACHUCA.- Y que partido, que ruta eligirá ese malvado? CARRERA.- Dicen que ha deliberado publicar muy presto, presto, un circular manifiesto; y para seguir sus marchas, sin iguales averías, por pantanos, por escarchas, consultar al Doctor Díaz. Pero este que bien dibuja no le ha contestado aún, por que allá hay cierto rum rum, que le hace perder la aguja. MACHUCA.- Detente, no digas más, dexalos hacer mementos que por sus merecimientos BOLÍVAR los pondrá en paz.

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